DEATH TO ALL en vivo en Argentina: “Soy pasado, una historia para contar. Pues cuéntala”

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Fecha: Martes 19 de marzo 2024 Lugar: El Teatrito Ciudad: C.A.B.A. Hora: 20:30 hs. Bandas invitadas: LESA HUMANIDAD – BUENA MUERTE & DISLEPSIA

 

Quién iba a pensar que aquel muchacho de apenas 15 años, nacido en Long Island, Florida, se iba a convertir en el pionero y creador de un estilo musical que hoy sigue en vigencia, creciente y fuerte ante el paso del tiempo. Sin duda, Chuck Schuldiner, fue esto y mucho más; incluso al día de hoy, cuando su nombre continúa presente en la mente de quien lo pudo ver arriba de un escenario, y de quien recién comienza a dar sus primeros pasos dentro de este mudo tan interesante del thrash metal, el death metal y el death metal técnico.

Es que hay tantas etiquetas para ponerle a la música hoy en día que, a veces, resulta hasta aburrido encasillar una expresión que puede dar mucho más que lo impuesto. En el caso de DEATH, la historia no fue realmente como podría haber sido y, como suele pasar en estos casos, casi sin quererlo, las leyendas toman más y más cuerpo al pasar los años y el legado se vuelve inmenso. Incluso el propio Chuck Schuldiner estaría muy orgulloso de estar en el podio de culto que ocupa, dentro de la música más extrema y virtuosa, sentando precedente para lo que vendría después. Lo cierto es que el legado llegó vivo hasta nuestros tiempos y, para rendir culto a esta gran leyenda, se creó el proyecto que ha sido bautizado como DEATH TO ALL y que nos visitó la semana pasada. 

Formado por Steve DiGiorgio (bajo), Bobby Koelble (guitarra), Gene Hoglan (batería)músicos que han pasado por las filas de DEATH a lo largo de su historia y quienes, en este caso, han reclutado a la joven promesa Max Phelps (OBSCURA – CYNIC) para hacerse cargo de las guitarras y voces. La agrupación pisó suelo argentino por segunda vez para realizar su actuación en El Teatrito el pasado 19 de Marzo, dentro del marco de la gira que bautizaron, Muerte por vida – Muerte a Todo Tour 2024, un nombre curioso para una gira que tiene la premisa de mantener con vida la obra de una banda de culto pero que se entiende perfectamente conociendo un poco sobre la propuesta, el juego de palabras. 

Así es que, a pesar de la delicada y desconcertante situación climática que ha causado desastres en todo el país, más la incertidumbre económica actual argentina, el lugar se plagó de fanáticos al punto de que no cabía un alfiler, y se percibía en el aire una suerte de feliz nostalgia inundada de emoción; sentimiento que se vio presente en todo momento, incluso antes del show principal. 

Argentina tiene con que, aunque con pruritos

Tres bandas oficiaron de acto apertura LESA HUMANIDAD a quienes no llegamos a ver por cuestiones horarias, BUENA MUERTE y DISLEPSIA.

En el caso de BUENA MUERTE vemos un trío muy poderoso, con mucho old school atravesándolos, por momentos nos recordaron a RATOS DE PORÃO de Brasil, sobre todo en canciones como “Catalepsia”, en un set corto pero efectivo, captando la atención de un público respetuoso que parecía conocer la propuesta y se mostró conforme y atento.

Luego fue el turno de DISLEPSIA, agrupación que viene caminado el underground desde 1998, con una fuerte influencia del black metal. Al escucharlos un poco trabajar arriba del escenario, encontramos muchos estandartes clásicos, hay algo de CELTIC FROST, VENOM, MORBID ANGEL y mucho de CANNIBAL CORPSE. En este caso el público pareció mucho más familiarizado con las canciones, y hasta se podía sentir el cantar mucho más respecto a las canciones del set.

Si hay algo a destacar, como punto negativo, es que ninguna de las dos bandas mencionadas contó con un nivel de audio acorde. Todo fue una pelota casi inentendible en donde, por momentos, las frecuencias agudas llegaban al punto de hacer doler los oídos teniendo ganas de que la tortura se terminara inmediatamente. En ambos casos costó abrir el umbral auditivo para poder meterse de lleno y lograr captar con claridad el sentido de cada propuesta.

Y si hablábamos de legendarios, la espera lo fue sin duda

Casi cincuenta minutos transcurrieron desde el final del último show de apertura hasta el acto principal, algo que, a decir verdad, apagó un poco el fuego, al punto de que era posible ponerse al día con quien te habías encontrado por ahí después de mucho tiempo. La espera comenzó a desesperar en algún punto, así es que pasadas las 21:40 hs., fuimos sorprendidos por un apagón seguido de una intro y, poco a poco, los integrantes fueron tomando sus posiciones. Finalmente llegaba el momento mas esperado.

El comienzo con el clásico inflatable “Open Casket” nos mostró lo que teníamos por delante. Se trataba de recorrer, de una punta a la otra, toda la carrera de DEATH, pero no con un orden cronológico a respetar dogmáticamente. Fue verdaderamente interesante ver a Gene Hoglan interpretar esas canciones más old school, que no requieren de ese tecnicismo al que nos tienen acostumbrados, dando lo que la canción pide, siendo efectivo dentro del canon, con los obligados en su sitio y dando cátedra sin siquiuera saberlo. Respecto a su semblante… ni una gota de transpiración en cinco minutos de tupa-tupa feroces. En cuanto a Max Phelps, fuimos testigos de un todo terreno explotando su veta mas grave y cruda, claro y perfecto.

La aclamada “The Philosofer” se llevó los primeros “ooohh , ooohh” de un público que ya comenzaba a festejar los clásicos y a prenderse fuego junto a la banda. Primer aparición protagónica de Steve DiGiorgio, en una conversación entre el bajo y la guitarra de Bobby Koelble muy característica. Steve ofició de vocero durante todo el show, conectando de forma muy amigable con el público, en un perfecto castellano, sin tanta frase hecha y siendo muy claro en su oratoria, alternado los comentarios con cierta emotividad y algún comentario gracioso. El es el líder dentro del proyecto, y sus compañeros parecen estar muy cómodos con esto, sin interactuar con el público mediando palabra y dejaándolo absolutamente en sus manos.

Si en algo fue claro Steve, es en aceptar que DEATH TO ALL no sería posible sin la figura del jóven Max Phelps, quien se limitó a hacer su trabajo con perfección y creces sin mediar palabra, más que alguna corrección respecto a que canción era la siguiente, a un DiGiorgio súper cebado, conectando con el público, pero olvidando el orden de las canciones.

El set seguía su curso y, más allá de las épocas de cada canción interpretada, la intención sí fue ir hacia etapas más complejas y técnicas a medida que este avanzaba. En canciones como “Suicide Machine” y Living Monstrosity”, la primera con un hermoso juego de guitarras gemelas, que luego se sueltan para explotar en una pequeña sección de solos tirados a lo trash metal y, la segunda con aires más antiguos, jugando más a la puja por parte de un Gene Hoglan que continuaba sin derramar una sola gota de transpiración, un alienígena del DEATH.

“Symbolic” es la que marca, definitivamente, un antes y un después en la lista, con una tónica que juega entre las sensaciones más oscuras en el comienzo, para luego quebrase en una situación ultra veloz. Esto también da pie a la aparición de la veta más aguda en las voces de Max Phelps, quien cumplía una y otra vez el cometido, clavando absolutamente todo sin error alguno.

Al comienzo de esta crónica mencionamos lo interesante de observar a  Gene Hoglan interpretar canciones que no requieren de tecnicismo. Ahora bien, cuando fue el turno de la inhumana “Scavenger of human Sorrow” del mítico The Sound of Perseverance, pudimos disfrutar de todo lo contrario. Gene es un pulpo repleto de virtuosismo replicando por demás la versión de estudio (originalmanete grabada por Richard Christy). Gran trabajo de Steve DiGiorgio caminando al filo de las métricas y volviendo al camino, amagando a la imperfección, jugando con esa sensación constante de peligro inminente que tiene este tamazo en toda su duración.

“Overactive Imagination” y “Within The Mind” nos llevaron un poco más atrás, hacia el “Individual Thought Patterns” de 1993, y pegaditas las dos demostraron por qué Bobby Koelble es buena palabra. Su guitarra es filosa,  y cuando es necesario, su mano derecha oficia como la ejecutora de una motosierra. La guitarra de Bobby es una extensión de su corazón DEATH.

Camino al final, después de casi dos horas de show, y con un set que nos hizo recorrer algo del repertorio más importante de la agrupación, siendo esto un torbellino de sensaciones que partían desde la violencia y la locura, para terminar quebrando hasta al más fundamentalista, se encuentran tres de los momentos más álgidos de la noche:

El primero de la mano de “Flesh and the power it Holds”, con el pequeño Phelps mostrando una vez más por qué ha sido elegido, es imposible la forma en la que aprieta su garganta para lograr eso tonos extremadamente agudos, casi sin respiro, para aplaudir de pie con los brazos en alto. El segundo de los momentos se dio con “Crystal Mountain”, una muy festejada también, con secciones extremadamente épicas; sobre todo en los unísonos de guitarras, que nos llevan a muchos referentes progresivos y, por qué no a la Doncella de Hierro también. Sin embargo, el momento cumbre, el que dejó aplastado a todo el resto, y en esto no vamos a ser nada tibios, fue “Spirit Crusher” otra más del intrincado y complejo “The Sound of Perseverance” afirmando por qué es, por lejos, la obra cumbre de Chuck Schuldiner y compañía, en donde está presente casi como un resumen,  toda la identidad de DEATH a disposición, recopilando todo en un compendio perfecto en demostración de todo lo que pueden ofrecer. 

Si analizamos con claridad el listado de canciones, el final con “Pull the Plug”, volviendo un poco a las raíces, no fue tan desacertado, aunque podrían no haberla incluido y la historia quedaba con la vara demasiado alta. Pero más allá de estas apreciaciones, fue la última oportunidad de que los allí presentes, terminaran de descargar su poder golpeándose unos a otros, dividiendo el lugar en dos, para despedir a estas leyendas vivas, que no van a dejar que el legado muera, mientras se encuentren de pie. “Soy pasado/una historia para contar/Cuéntala” decía Chuck en la letra de “Story to Tell” de su último trabajo; y eso ha hecho DEATH TO ALL sin percances, contar la historia de una banda y su creador a través de su legado, su música y sus letras.

Larga vida al metal y a aquellos que todavía creen que esta expresión puede seguir vigente a pesar del paso del tiempo. Muerte por vida y muerte a todo lo que nos quiere destruir.

Mientras tanto, ¡NOSOTROS SEGUIREMOS EN PIE!

Texto: Diego Villares
Agradecemos a Marcela Scorca de Icarus Music por la acreditación al evento.
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