LEPROUS en vivo en Argentina: “Una galaxia introspectiva poco conocida”

 

Fecha: Jueves 16 de noviembre Lugar: El Teatrito Ciudad: C.A.B.A. Hora: 20:00 hs.Bandas Invitadas: KARKAMAN – PRESTO VIVACE – SAKEN (Chile)

 

Cuando se está frente a una banda como LEPROUS, es verdadero afirmar que estamos a punto de sumergirnos en un viaje profundo y sensitivo. Esa cuota de melancolía, a la que saben perfectamente mixturar con una pizca de dolor y afirmar con esa beta poderosa con la que saben jugar muy bien, hacen de esta, una agrupación muy atractiva para aquellos amantes del rock/metal progresivo que están buscando un poco más.
Recordemos que la agrupación oriunda de Notodden, Noruega, comenzó su historia el año 2001 y ha sufrido algunos cambios a lo largo de su carrera. Al día de hoy, la banda cuenta en sus filas con dos de sus miembros fundadores y pilares fundamentales de su esencia, Einar Solberg (teclado y voz) y Tor Oddmund Suhrke (guitarra y coros), completan la formación Robin Ognedal (guitarra), Simen Daniel Borven (bajo), Baard Kolstad (batería). En su segunda visita a nuestro país, se elegiría nuevamente como recinto El Teatrito, un lugar íntimo e ideal para disfrutar del viaje al que saben invitar los noruegos.
La apertura de la velada estaría a cargo de tres bandas. El primer turno a cargo de KARKAMAN, banda local a quienes no llegamos a ver por cuestiones horarias. Luego fue el turno de PRESTO VIVACE liderados por uno de los referentes de la música progresiva de nuestro país, el bajista Marcelo Pérez Schneider, quienes a pesar de contar con algunos inconvenientes técnicos, pudieron brindar un minúsculo mix de su carrera, para así afirmar el lugar que ocupan en nuestra escena. Finalmente, tocaron los SAKEN de Santiago de Chile, una banda practicante de un Thrash Metal Old School, muy bien ejecutado, pero que nada tenía que ver con la propuesta principal de la velada. Y si bien estamos en un mundo donde abunda y se apuesta a la diversidad, quizás sería importante para las productoras no intentar jugar tanto a la diversidad y comprender que, en estos casos, es muy relevante mantener una situación climática; que en este caso se rompió. La gente respetó, aplaudió, pero había cierta incertidumbre abajo, justamente por la distancia abismal entre los géneros.
Pasadas las 21 hs, sería el turno de los protagonistas principales quienes, en su segunda visita a nuestro país, habían generado una gran expectativa. “Aphelion”, su último trabajo de estudio (2022) no fue, en realidad, la vedette de la noche en su setlist. Más allá de que la cantidad de canciones interpretadas del disco fueron cuatro y superaron la cantidad del resto de su discografía, la banda se encargó de recorrer todo su catálogo, seleccionando lo mejor (y diría indiscutiblemente lo mejor) que han compuesto de un tiempo a esta parte.
Out of Here rompería el hielo, telón abierto y Einar frente a su público, esbozando esos tonos cautivantes que llegan desde lo más profundo, para luego explotar en un éxtasis pleno que atrapó a todos y que no los soltó hasta el último minuto de show. Es realmente increíble, la capacidad para calar hondo que tiene la voz del señor Solberg. Es de esos vocalistas tan perfectos, capaces de generar varas tan altas, que desafían al oyente a buscar la equivocación y mantenerse expectantes toda la noche tratando de encontrarla. Tarea difícil, y en este caso, imposible, ya que Einar capaz de lograr agudos inhumanos, dentro y fuera de la voz de cabeza. Su registro es interminable y apasiona verlo moverse, con arrebatos de locura a lo largo de todo el show. Es un frontman único, hecho y derecho, con vuelo propio.
“Malina” (2017) se hizo presente completando el dúo del comienzo con Illuminate, fresca y joven composición que nos retrotrae a aquellos tiempos, pero que, al escucharla en vivo con la impronta y producción actual, es un destello de luz poderosa. On Hold nos trajo de vuelta hacia “Aphelion”. Un clima que eleva y duele, los teclados que perfectamente se entremezclan dándole sostén a un Einar que está mostrando un oficio pleno, en un estribillo como otros tantos que sabe interpretar, con un registro verdaderamente imposible de lograr, manejando los volúmenes y colocando la voz como pocos saben hacerlo, fusionándose también con los coros de sus colegas, super ensayados y a su vez espontáneos. Sinceramente, a opinión de quien escribe, nunca he sido testigo de tal perfección repleta de sentimientos, son profesionales en lo que hacen y hasta podría decir que los mejores en su materia. Algo así como lo sucedido en “Castaway Angels”, la cual fue una de las más esperadas, sublime ejecución, el disco plantado en el lugar, pero con una vuelta más de rosca. Por ahí se escuchaban los comentarios “¡Como suenan, es el disco!”. Hubo tiempo de ir apenas más atrás, hasta el 2019, para encontrarnos con “Pitfalls”, en principio “Alleviate”, emocionando a más de uno que intentaba llegar a esa tonalidad desgarradora, para luego abrirnos literalmente a la mitad con “I Bellow”.
Hacia al final, llegó el momento cumbre, ese momento que nos toca transitar y que es digno de no olvidar jamás, de esos que realmente nos dejan atónitos. Ese el momento en donde, a opinión objetiva, se debería haber terminado el show, si señoras y señores, con “Nighttime Disguise y sus más de siete minutos de revoluciones internas, llevadas adelante por un comando percusivo letal, en manos de un Baard Kolstad, que supo acentuar más aún toda su performance a lo largo del show. Y lejos, pero por lejos, el momento más desafiante para Einar Solberg, ya que esta es una canción que no solo lo desafía en su zona de confort, sino que también fue capaz de llevarlo, por momentos, a convertirse en una suerte de Barry White, para luego, al final, convertirse en uno de los más poderosos “screamers” que hayamos escuchado alguna vez. Parado frente al público y dejando absolutamente todo en esos gritos, que podrían haber hecho estragos en sus cuerdas vocales, pero que no hicieron mella alguna, Einar nos dejó literalmente pasmados. Permítanme catalogar a esta como epic song, aunque no cumpla en duración, pero realmente fue lo que se sintió desde abajo por la energía brindada.
El adiós sería con Slave de “The congregation”, acorde, exacta, con vuelo y bien elegida, aunque quizás con algunas críticas. Pero quienes somos para juzgar a semejantes intérpretes, espontáneos, explosivos y capaces de hacernos navegar y volar a la vez por una galaxia introspectiva poco conocida.
Texto: Diego Villares
Fotos: Seba Delacruz
Agradecemos a Marcela Scorca de Icarus Music por la acreditación al evento.
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